Michael Nyman Michael Nyman es un pianista, musicólogo, crítico musical y compositor británico, perteneciente al género minimalista. Conocido sobre todo por las obras escritas durante su larga colaboración con el cineasta británico Peter Greenaway y también por su álbum multiplatino The Piano, perteneciente a la película
homónima de Jane Campion. Las óperas que ha compuesto incluyen: The man who mistook his wife for a hat, Letters, Riddles and Writs, Noises, Sounds & Sweet Airs, Facing Goya, Man and Boy: Dada, Love Counts y Sparkie: Cage and Beyond. Además ha escrito seis conciertos, cuatro cuartetos de cuerda, y música de cámara creada para su Michael Nyman Band, con quienes realiza sus giras como pianista. En varias ocasiones ha declarado que prefiere componer óperas en comparación a otro tipo de música. En el 2008 publicó la banda sonora de la película Man on Wire, inspirada en su álbum de 2006, The Composer's Cut Series Vol. II: Nyman/Greenaway Revisited.
Nyman también escribió un trabajo seminal sobre música experimental llamado Experimental Music: Cage and Beyond (1974), donde explora la influencia de John Cage en los compositores de música clásica europea. También es reconocido por haber sido el inventor del término «minimalismo» en la música, en un artículo de 1968 en The Spectator sobre el compositor inglés Cornelius Cardew. "1-100 fue escrita en 1975 y consiste en una notación claramente especificada: cien acordes, que se suceden unos a otros de modo muy lógico siguiendo el típico patrón armónico barroco de fundamentales subiendo una quinta y bajando una cuarta, organizado en grupos de diez (1-10. 11-20, etc), comenzando por el registro más alto del piano (en quintas y séptimas) y progresando hacia el límite inferior del piano (en onceavas y treceavas), y bajo un proceso claramente especificado: tocar el acorde, sostenerlo hasta el decaimiento, tocar el siguiente acorde, y así sucesivamente. Así, aquello que está claramente especificado, totalmente controlado, reviene inespecífico y descontrolado, pues los músicos individuales del grupo, leyendo cada uno la misma partitura, configura su propio tiempo-espacio (sin coordinación consciente con el resto de los pianistas) de acuerdo a la fuerza del golpe, la resonancia del teclado, la sensibilidad del oído y la confianza de permitir que el acorde se extinga por entero antes de tocar el siguiente." Michael Nyman